¿Qué es un comité de riesgos y cuál es su función?

¿Qué es un comité de riesgos y cuál es su función?
Las empresas se tienen que manejar en un entorno cada vez más cambiante. Inflación, ciberataques, cambios regulatorios o problemas de proveedores son algunas de las situaciones que deben afrontar. Eventos que no se pueden parar, pero que sí se pueden anticipar. Y es justo ahí donde entra en juego el comité de riesgos.
En este artículo vamos a explicar qué es un comité de riesgos, quién lo integra y por qué cada vez más compañías se apoyan en él para tomar decisiones. También veremos por qué puede marcar la diferencia entre reaccionar tarde o ir siempre un paso por delante.
La importancia de contar con un comité de riesgos en la empresa
Piensa en cuántas decisiones estratégicas se toman en tu empresa con información parcial, intuiciones o bajo presión. Ese tipo de situaciones son las que un buen comité de riesgos ayuda a evitar.
En esencia, un comité de riesgos es un órgano interno, formado por directivos y responsables de distintas áreas, que se reúne de forma periódica para identificar, analizar y controlar los riesgos que pueden afectar a la empresa. Es una pieza clave dentro de cualquier sistema de gestión moderno y profesional, tanto en grandes corporaciones como en pymes que empiezan a crecer y necesitan una mayor estructura.
Este comité no se limita a hablar de números. Sus decisiones afectan a factores como la seguridad laboral, la estabilidad financiera, la continuidad de negocio, la ciberseguridad y, en definitiva, a la capacidad de la empresa para cumplir sus objetivos sin sobresaltos. Por eso, entender qué es un comité de riesgos y cómo funciona es tan importante para directivos, responsables de área y profesionales que participan en la toma de decisiones.
¿Quiénes componen un comité de riesgos?
Aunque la composición exacta puede variar según el tamaño y sector de la empresa, el comité de riesgos suele agrupar a las personas que mejor conocen los puntos críticos de la organización. La idea no es lanzar teorías, sino reunir en una misma mesa a quienes tienen la información y la responsabilidad necesarias para actuar.
En muchos casos, este comité se relaciona también con el comité de seguridad o con los órganos que velan por la seguridad laboral, la protección de datos o el cumplimiento normativo. Así, se obtiene una visión transversal del riesgo, y no se queda en un simple documento formal.
En general, los perfiles que componen un comité de riesgos suelen ser los siguientes:
Director de riesgos
Cuando la empresa tiene una estructura madura de gestión de riesgos, suele contar con un director de riesgos o Chief Risk Officer. Esta figura lidera el comité de riesgos, coordina la agenda de trabajo y se asegura de que las decisiones se traduzcan en acciones concretas, indicadores y seguimiento.
Su función principal es aportar una visión global. No se centra solo en un tipo de riesgo, sino que analiza cómo se combinan los riesgos financieros, operativos, legales, tecnológicos o de seguridad laboral. También se encarga de impulsar una cultura interna en la que los riesgos se hablen de forma abierta y no se oculten por miedo o inercia.
Directores financieros
El área financiera es clave dentro de un comité de riesgos. Los directores financieros aportan información sobre liquidez, endeudamiento, inversiones, costes y proyecciones de negocio. Permiten traducir los riesgos en impacto económico, algo esencial para priorizar a la hora de tomar ciertas decisiones.
Cuando se analiza que hace un comité de riesgos en la práctica, una parte importante pasa por responder a preguntas como: qué pasa si suben los tipos de interés, si un gran cliente deja de pagar, si una inversión no sale como se esperaba. El área financiera ayuda a cuantificar estos escenarios y a definir reservas, límites y políticas de control.
Directores de cumplimiento
Los directores de cumplimiento tienen la misión de vigilar que la empresa respete las leyes, los reglamentos y los códigos internos. Su papel dentro del comité de riesgos es detectar dónde puede haber riesgos regulatorios, sanciones, conflictos de interés o prácticas que pongan en riesgo la reputación de la empresa.
En sectores regulados, su presencia es imprescindible para alinear la gestión de riesgos con los requisitos de supervisores, auditores externos y clientes institucionales. Además, suelen colaborar de forma estrecha con los responsables de seguridad laboral y con el comité de seguridad cuando hay obligaciones específicas en materia de prevención y salud.
Auditores internos
El auditor interno es la voz que contrasta lo que se dice con lo que se hace de verdad. Dentro del comité de riesgos, esta figura revisa procesos, controles y evidencias. Su objetivo no es señalar culpables, sino comprobar si los riesgos identificados se están gestionando de forma efectiva.
Gracias a los informes de auditoría interna, el comité de riesgos puede detectar debilidades en controles clave, áreas en las que se asumen riesgos no autorizados o procesos críticos que dependen en exceso de una sola persona. Esta visión independiente aporta credibilidad al sistema de gestión de riesgos.
Responsables de TI
Los responsables de tecnologías o sistemas de información tienen un peso creciente en los comités de riesgos. La digitalización, el trabajo remoto y la dependencia de datos y plataformas hacen que la ciberseguridad y la disponibilidad de los sistemas sean riesgos centrales para casi cualquier negocio.
Su papel consiste en explicar los riesgos tecnológicos en un lenguaje comprensible para el resto del comité de riesgos: vulnerabilidades, dependencia de proveedores, continuidad de servicios, protección de datos o planes de recuperación ante desastres. También conectan con el comité de seguridad cuando se abordan temas de seguridad física y lógica a la vez.
¿Qué hace un comité de riesgos?
Un comité de riesgos identifica los peligros que puede sufrir la empresa, los evalúa en términos de probabilidad e impacto, y define qué nivel de riesgo está dispuesto a asumir el negocio.
Pero no se limita a esto. Además, propone y aprueba medidas para mitigar esos riesgos, como cambios en procesos internos, contratación de seguros específicos, inversiones en seguridad laboral, refuerzo de controles financieros o implantación de nuevas herramientas tecnológicas. No se queda solo en la teoría, sino que establece responsables, plazos y métricas de seguimiento.
Un buen resumen de lo que hace un comité de riesgos es que ayuda a que las decisiones estratégicas se tomen con información completa, teniendo en cuenta tanto el beneficio como los posibles escenarios negativos.
Este enfoque se alinea con una gestión de riesgos profesional, en la que el riesgo no se evita a toda costa, pero sí se gestiona de forma consciente.
¿Por qué es importante conocer los riesgos de una empresa?
Conocer los riesgos de una empresa no es ser pesimista, sino realista. Una organización que entiende bien sus riesgos puede decidir mejor dónde invertir, cómo crecer y qué límites no está dispuesta a cruzar. Por el contrario, una empresa que ignora sus riesgos depende demasiado de la suerte y la improvisación.
Además, la identificación de riesgos va mucho más allá de lo financiero. Incluye la protección de las personas, la seguridad laboral, la reputación de la marca, la relación con clientes y proveedores, la ciberseguridad o el cumplimiento de la normativa. Todos estos elementos pueden afectar de forma directa a la continuidad de un negocio.
Una buena gestión de riesgos permite anticipar problemas y diseñar planes de contingencia. No evita que ocurran incidentes, pero sí reduce su impacto y acelera la recuperación. Desde ese punto de vista, el comité de riesgos no es un freno al negocio, sino un aliado para crecer de forma sostenible.
Razones para controlar el riesgo comercial
Controlar el riesgo comercial implica conocer mejor a clientes, contratos, plazos de cobro y dependencias. El comité de riesgos analiza qué tipo de clientes concentran mayor exposición, qué operaciones tienen más probabilidad de generar impagos o conflictos y qué mercados presentan mayor volatilidad.
Cuando el riesgo comercial no se controla, pueden aparecer problemas de tesorería, tensión con proveedores, litigios y pérdida de confianza. Sin embargo, cuando se integra en la gestión de riesgos, el área comercial puede trabajar con criterios claros: límites de crédito, políticas de garantías, revisión de contratos y seguimiento de indicadores clave.
Este enfoque también se relaciona con la seguridad laboral y con el comité de seguridad cuando la actividad comercial implica desplazamientos, visitas a instalaciones de terceros o participación en eventos. El riesgo comercial no es solo financiero, también puede implicar exposición física, tecnológica o reputacional que conviene valorar de forma conjunta.
Desafíos de los comités de riesgos
Aunque puede parecer sencillo en la teoría, en la práctica los comités de riesgos se enfrentan a varios desafíos. Uno de los principales es convertir la gestión de riesgos en una dinámica habitual y no en una mera obligación documental. Para ello, necesitan apoyo real de la alta dirección y una cultura en la que comunicar un riesgo no se vea como un problema, sino como una responsabilidad.
Otro reto es disponer de información de calidad y a tiempo. Si los datos llegan tarde o incompletos, el comité de riesgos se limitará a revisar el pasado en lugar de anticiparse. Por eso, muchas empresas están invirtiendo en herramientas que integran información financiera, operativa y de seguridad laboral para disponer de información más precisa.
La coordinación con otros órganos, como el comité de seguridad, los comités de compliance o los órganos de prevención de riesgos laborales, también es clave. La gestión de riesgos no puede trabajar en paralelo, porque los mismos hechos pueden tener impacto financiero, legal y de seguridad a la vez. Integrar visiones y evitar duplicidades es una tarea constante.
Por último, los comités de riesgos deben adaptarse a nuevos tipos de riesgos, en especial los tecnológicos y los ligados a la sostenibilidad, la cadena de suministro o las expectativas sociales. El contexto cambia rápido, y un comité de riesgos eficaz no puede basarse solo en lo que funcionó hace unos años, necesita revisar sus mapas de riesgo y sus prioridades de forma periódica.
Cuando este órgano funciona bien, muchos problemas nunca llegan a materializarse y la compañía puede centrarse en desarrollar su actividad con la mayor seguridad posible.
Revisado por:
Ángel MachoHead of Strategy & Innovation – Europe Ángel Macho está licenciado en Economía y Actuariales, con un Máster en Habilidades Directivas, y cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector en diferentes puestos: desde auditoría, consultoría y marketing, hasta Dirección de Negocio en Berkley España y Portugal. Actualmente lidera la Dirección Europea de Estrategia e Innovación de Berkley Europe. |
